¿Afecta el cambio climático a las alergias?

El cambio climático es un hecho, y sin duda este afecta a las alergias, en especial al polen, ya que la floración de árboles y plantas se ve alterada, adelantándose y prolongándose además de volverse más intensas, con mayor concentración de alérgeno en el ambiente.

¿Afecta el cambio climático a las alergias?Pero los alérgicos al polen no son los únicos que se ven perjudicados por el cambio climático. Otros alérgenos se ven influenciados por los cambios climatológicos. Hablamos claro está de los hongos y los ácaros.

Con largos periodos de lluvias, nuestros domicilios no se ventilan correctamente, y se convierten en una acumulación de alérgenos, y hasta que no empieza a venir el buen tiempo no podemos ventilar para reducir la carga alérgena. Para prevenir esta situación debemos reducir la humedad ambiente por otros medios, como deshumidificadores, al tiempo que limpiar de forma periódica la casa. No olvidemos por supuesto lavar la ropa de cama, cojines, almohadas y las fundas del sofá a más de 60ºC para reducir el número de ácaros.

Durante la limpieza no debemos olvidar dejar un purificador de aire funcionando, para filtrar las partículas de polvo, esporas de hongos, polen y ácaros que puedan quedar en suspensión en el aire.

Otro consejo importante, es no emplear plumeros o similares, empleando mejor un paño humedecido en agua. De esta manera, reduciremos aún más las probabilidades de que el polvo se vuelva a posar en las superficies instantes después de su limpieza.

Al llegar el buen tiempo, tras las lluvias del invierno no tan frío, los árboles y plantas pueden adelantar su floración, en algunos casos hay plantas que vuelven a florecer más veces de lo acostumbrado, produciendo así más polen y en mayor concentración. Esto provoca más irritación y molestia a aquellos que son sensibles al polen.

Ácaros y alergias

Los ácaros realmente no son perjudiciales para la salud, y su concentración no debería preocuparnos, a no ser que seamos alérgicos, o tengamos amistades que puedan venir a casa que lo sean. Es entonces cuando conviene saber como lidiar con estos pequeños seres para poder reducir su número.

Como hemos comentado, lo primero que debemos hacer es limpiar, a altas temperaturas de las principales zonas donde se crían. Pero controlar los otros factores ambientales que favorecen su proliferación, nos permitirá relajarnos un poco en cuanto a la limpieza. El primer factor es la humedad ambiental, la cual debemos reducir todo cuanto podamos, ya sea ventilando la casa o empleando deshumidificadores y purificadores de aire. El segundo factor es la temperatura ambiente. A temperaturas bajas los ácaros no se desarrollan tan rápido, pues se ralentiza su metabolismo. Y a temperaturas superiores a los 50ºC mueren. Por supuesto, en invierno nos gusta estar “calentitos” en casa, y es inviable alcanzar estas temperaturas, de ahí el hecho limpiar la ropa de cama y sofás en la lavadora a 60ºC.

Por otra parte, no les gusta la luz directa del sol. En primavera, y si no somos alérgicos al polen, cuando hay un día soleado, conviene ventilar la casa en el momento en el que sol entre por la ventana e incida directamente sobre la cama, los sofás, etc.

Seguir todas estas recomendaciones, nos permitirá mantener a raya los tres principales alérgenos que más se ven influenciados por el cambio climático, y que pueden impedirnos disfrutar de la belleza de la primavera y del verano.

 

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