Alternativas naturales para los alérgicos

La alergia estacional, y más concretamente la primaveral, afecta a una de cada cinco personas. Aunque la alergia al polen no suele radicar en un gran riesgo para la salud del alérgico, como sucede con otras alergias como las alimentarías o a picaduras de insectos, sus síntomas si que pueden llegar a ser muy molestos e incluso llegar a provocar trastornos del sueño, o la dificultad para llevar una vida normal.

¿La solución?

Alternativas naturales para los alérgicosPor desgracia, no existe una solución completamente definitiva, y hay que aprender a convivir con la alergia. Pero podemos, por otra parte, aliviar los síntomas y reducirlos hasta niveles soportables y en la mayoría de los casos inapreciables, facilitando la convivencia con el alérgeno y evitando que este afecte al día a día.

Para ello, el médico nos suele recetar algún tipo de antihistamínico en comprimidos. Pero podemos recurrir a alternativas más naturales, ya que hay alimentos antihistamínicos por naturaleza.

Algunos ejemplos son los yogures prebióticos, la vitamina C, ortigas (en infusión o en ensalada), te verde, huevos de codorniz, y como no, el ajo y la cebolla. Además debemos tener en cuenta que incluir miel de elaboración local, ayuda a reforzar el organismo contra el polen que se emite en nuestro entorno cotidiano, y casi es como una vacuna natural.

Existen también en herboristerías cápsulas e infusiones para reforzar tus defensas ante la alergia, pero es más sencillo elaborar una dieta a base de antihistamínicos naturales que mantener la constancia con una medicación a base de capsulas. Por ejemplo, tomarte una ensalada diaria en la que se incluya media cebolla en crudo y hojas de ortiga (tiene un sabor similar al de la espinaca) aportarán antihistamínicos naturales a nuestro organismo, sin tener que recurrir a la ingesta de cápsulas.

En casa, recurrir a una adecuada limpieza, instalación de filtros (mosquiteras) en puertas y ventanas, uso de deshumidificadores y purificadores de aire, etc. Ayudarán a reducir la necesidad de medicarnos con antihistamínicos.

Por último cabe destacar la opción de someternos a un tratamiento de inmunoterapia. Así como con la miel, vamos ingiriendo pequeñas dosis del alergeno, haciéndonos insensible a este lentamente, el tratamiento de inmunoterapia busca lo mismo, pero de manera más eficiente, y eso si, a base de inyecciones o medicación.

Como consejo final, recuerda siempre que cualquier medicación contra la alergia ha de ser recetada y supervisada por un médico cualificado, ya sea el de cabecera como un alergólogo. Lo mismo se puede decir de los tratamientos de inmunoterapia. Nunca intentes autoinmunizarte exponiéndote gradualmente al alergeno. Puedes poner en grave riesgo tu salud, e incluso tu vida.

Imagen: ponsulak

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