Reducir alergias en hoteles y centros vacacionales: por la salud de sus clientes

El verano no es una estación especialmente complicada para los alérgicos, aunque esto puede depender de cómo se haya presentado hasta el momento la primavera, las lluvias y el buen tiempo. Es una estación en la que la mayoría piensa en playa, piscina o camping, generalizando se piensa en vacaciones.

Pero para aquellos que son alérgicos, el viajar supone un gran problema. Puesto que para disfrutar de sus vacaciones, han de poder contar con lugares de ocio libres de alérgenos como el polen, los ácaros o los hongos.

Para los propietarios de alojamientos y centros de ocio, el garantizar unas instalaciones libres de alérgenos o de carga alérgena reducida, puede ser considerado un servicio adicional al cliente.

Para mantener libres de ácaros, hongos o polen el entorno hay que conocer los posibles focos donde estos se acumulan u originan, así como las condiciones ambientales que hacen propicio su desarrollo para poder combatirlas.

A continuación, indicamos los principales focos:

  • Piscinas, jacuzzis, saunas y baños: Son las principales zonas donde los hongos proliferan, debido a la humedad y la temperatura ambiente. Han de poder disponer de una buena ventilación, de ser posible, y para la limpieza lo mejor es emplear lejía.
  • Humedades en paredes y techos: Estas humedades pueden ser originadas por fugas en la instalación de fontanería, mal aislamiento en techos, etc. Conviene limpiar estas humedades con lejía, tanto si han desarrollado hongos como si no. Es imprescindible localizar la causa de la humedad y solucionarlo cuanto antes, ya que si no volverá a aparecer.
  • Aire acondicionado: Al menos dos veces al año, conviene que el aire acondicionado sea revisado y desinfectado por un técnico cualificado. Además de hongos que pueden desencadenar reacciones alérgicas, en este tipo de aparatos se puede incubar otro tipo de hongos más perjudiciales para la salud, como el famoso Aspergillus. Por lo que es esencial mantener debidamente limpios estos sistemas de frío. Si el sistema es central, la entrada de aire puede pasar antes por un purificador de aire, que reduzca la cantidad de partículas que entran en el sistema, proporcionando a todo el circuito de aire acondicionado un aire más limpio y saludable.
  • Habitaciones: Resulta imprescindible evitar la moqueta a toda costa, al igual que las alfombras. La ropa de cama y toallas han de ser lavadas a más de 60 grados, eliminando todos los ácaros y sus huevos. Por el mismo motivo, se han de lavar al menos dos veces al mes las cortinas de la habitación, especialmente si son gruesas y opacas. Es importante también una correcta renovación del aire de una habitación, a fin de reducir la humedad y la temperatura de esta. Los ácaros proliferan en ambientes húmedos, donde no reciben luz directa del sol y cuya temperatura ronde los 25-30 grados.
  • Gastronomía: Las alergias alimenticias también han de ser tenidas en cuenta, ya que a muchos se les han fastidiado las vacaciones debido a este tipo de problemas. El cliente debería avisar que no puede tomar tal o cual ingrediente, pero de igual modo conviene indicar en que consiste cada plato en el menú o la carta. Especialmente si lleva ingredientes relacionados habitualmente con alergias o intolerancias, como son los lácteos, frutos secos, entre otros.

Además de la desinfección, conviene mantener limpio el aire con purificadores y reducir la humedad con deshumidificadores. También se puede recurrir a generadores de ozono, pero estos en ambientes húmedos no son muy recomendables.

Ofrecer a los clientes un ambiente controlado en materia de alérgenos, es ofrecer al cliente un nivel elevado de limpieza y desinfección. Uno de los puntos más valorados y criticados por los usuarios de centros hoteleros y de ocio vacacional.

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